Muchos empresarios y Directores de RRHH nos plantean esta cuestión y, desde VASALTO, consideramos que su respuesta es muy casuística.

Para tratar de dar un poco más de luz al respecto, analizaremos la más reciente jurisprudencia en esta materia; y partiremos de la premisa que, en función de la tipología de la enfermedad y de las características de la propia actividad del negocio, un empleado en situación de baja, no necesariamente tendría que estar en su domicilio en todo momento, y en consecuencia, podría desarrollar actividades ajenas a la actividad de la empresa sin que ello suponga con rotundidad un incumplimiento laboral.

Recientemente, el TSJ de Madrid en sentencia del 10 de febrero de 2017, trató un caso en el que una empleada que fue despedida en febrero de 2016, mientas estaba de baja por enfermedad común.

La trabajadora prestaba servicios para un restaurante con la categoría profesional de camarera a la vez que realizaba funciones de maître, causó baja por enfermedad común en fecha 25 de septiembre de 2015. La causa de la baja era una cervicalgia.

Los motivos de la empresa para articular el despido fueron: la comisión de una falta muy grave, por transgresión de la buena fe contractual y abuso de confianza en el desempeño del trabajo; simulación de enfermedad o accidente para no asistir al trabajo así como en la situación de incapacidad temporal cuando se realizaban trabajos de cualquier tipo por cuenta propia o ajena (…). Como hecho principal alagaba la empresa que, tras la sospecha de que estaba “trabajando” para otro establecimiento, contrató los servicios de un detective que pudo constatar que la empleada llevaba una vida normal, realizando compras, viajando en transporte público y en moto, etc.

Ante el despido, la trabajadora demandó y consiguió sentencia favorable a sus intereses en primera instancia, resultando el fallo del Juzgado de lo Social: despido improcedente.

Dicha sentencia fue recurrida por la empresa en suplicación ante el TSJ de Madrid, cuyo fallo analizamos y resumimos a continuación:

El TSJ de Madrid, afirma en su fallo, que “Los hechos probados de la sentencia ponen de manifiesto una serie de datos relevantes y que evidencian (…) que la actora, (…) llevaba una vida normal (…). (…) la cervicalgia no es una dolencia que impida, salvo marcada inestabilidad, comprar el pan, recoger a un menor a la puerta del colegio, llevar su pequeña mochila o tener algún encuentro social. Sin embargo, sí es completamente incompatible con el hecho de montar en moto (…).

 “(…) Por ello, es evidente que una persona con cervicalgia y contractura muscular que es dada de baja el día 28 de noviembre si monta en moto el día 6 de diciembre está verificando, cuando menos, una actividad inconsecuente e injustificada para su proceso de curación y que prolonga indebidamente su baja, porque se trata de una actividad que por sí misma obliga a tensionar y contraer el cuello y la musculatura paracervical, lo que está completamente contraindicado por la más elemental lógica para la dolencia causa de su baja” (…).

Entiende el TSJ que las actividades que desarrollaba la trabajadora, estando de baja, eran plenamente compatibles con las funciones de maître, por lo que aprecia claramente la transgresión de la buena fe contractual de la empleada, no solo respecto de su empresario sino también de la Seguridad Social, considerando el despido procedente.

Esta sentencia, no introduce un nuevo criterio jurisprudencial. Nuestra jurisprudencia, desde hace bastantes años, ha venido a analizar situaciones conflictivas motivadas por las actividades desarrolladas por ciertos empleados aun estando en situación de baja.

La sentencia del Tribunal Supremo de 29 de enero de 1987, haciendo referencia a sentencias de 21 de marzo de 1984 y de 4 de octubre de 1985, ya estableció que “no toda actividad desarrollada durante la situación de incapacidad laboral transitoria puede calificarse como una conducta desleal sancionable con el despido, sino sólo aquella que, dotada de suficiente gravedad e intencionalidad (…), sea susceptible de perturbar la curación del trabajador o evidencie la aptitud laboral de éste con la consiguiente simulación en perjuicio de la empresa”.

Con idéntico criterio falló el Tribunal Supremo en sus sentencias de 22 de septiembre de 1988, de 21 de febrero de 1989, de 18 de julio de 1990, de 18 de diciembre de 1990, entre otras, así como el TJS de País Vasco en sentencias de 9 de abril de 2002 y de 1 de marzo de 2005, y el TJS de Madrid en sentencia de 25 de marzo de 2011, por ejemplo, considerando en todas ellas que se hace necesario para valorar si es compatible una determinada actividad con la situación de incapacidad, realizar previamente un análisis de las circunstancias especiales concurrentes en cada supuesto, mediante un examen individualizado de la conducta del trabajador, para apreciar en todo caso si la actividad desarrollada por un empleado en situación de incapacidad perturba o demora su curación o su futura aptitud laboral.

Es fundamental analizar caso por caso, acudir a expertos profesionales para determinar qué actividades pueden ser incompatibles o perjudiciales con el proceso de baja médica. En VΛSΛLTO somos especialistas en RRHH y Relaciones Laborales; nuestro servicio alcanza desde la gestión de personal hasta el asesoramiento jurídico laboral para determinar si puede llegar constituir una causa de despido disciplinario la realización de actividades por parte de un empleado que se encuentra de baja por incapacidad temporal.

 David Martínez Vega | Director VΛSΛLTO Barcelona